Total, nadie me lee.
Hace 2 semanas
La ternura que en mí despertaron las brillantes lágrimas de Emily, se desvaneció en el mismo instante en que ella alzó su brazo izquierdo, sosteniendo en su mano una pistola plateada con la que me apuntó al pecho. Mantenía el auricular del teléfono pegado a su oreja. Una mirada mezcla de horror, ira y angustia y gotitas de sudor que aparecieron en su frente, revelaban que el disparo era inminente.
Después de eso, un silencio absoluto, tan sólo roto por el leve tintineo de las cuentas de la lámpara del salón, levemente mecida por la brisa.
Abandoné la casa con prisas. No reparé en las chicas del servicio, que aterrorizadas y sollozando se habían tirado al suelo y se cubrían la cabeza con las manos. Crucé el jardín con grandes zancadas y salté el muro en dirección a la calle. Un viejo coche se acercaba en dirección a la ciudad, así que me paré en medio de la calle para barrarle el paso. Saqué por la ventanilla a aquel pobre hombre asustado. Una vez en el suelo, le apunté a la cabeza con el arma que le había quitado a Emily. Bastó con eso. No fue preciso nada más. Subí al coche y arranqué con toda la velocidad que el viejo motor me permitió. Por el retrovisor vi como Emily salía por la gran puerta metálica del jardín empuñando de nuevo una pistola. Agaché la cabeza poco antes de que una bala alcanzara la luna trasera y la hiciera añicos. Tras doblar la esquina, me sentí un poco más a salvo, aunque ahora debía encontrar un lugar seguro en donde curar mis heridas.
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Pero, volviendo a nuestro curioso personaje y al deporte por el cual había jurado dar su vida, deberíamos puntualizar que en sí, era una variante de un viejo deporte en el que en las últimas décadas se habían introducido sustanciales reformas. Probablemente, alguno de ustedes haya leído en antiguos libros, algo al respecto:
Hacía ya años que la antropofagia había huido de tabúes. La necesidad impera ante el pudor o la conciencia y aunque valga decir que sólo se practica en contadas ocasiones, ahora ya son más bien pocas, las personas que jamás han gozado de las nutritivas carnes de un igual. Quizás, querido amigo, según vaya usted avanzando en la lectura de esta historia, logre alcanzar a comprender las circunstancias que desplazaron a la moralidad para dar cabida a una anarquía de sentimientos dentro de la propia raza humana. Probablemente, no sea ésta la primera sorpresa que se lleve. Quizás deba reflexionar acerca de las doctrinas ancestrales que le han sido transmitidas desde niño. De cualquier forma, no deseo estar cerca para comprobar si su juicio se doblega ante las penurias de la hambruna, no sea que decida probar nuevas dietas y yo vaya a formar parte de ellas.
Los tiempos actuales. La Era Futura. Ese es el nombre que se le dio a los tiempos corrientes, ya que debido a las penurias por las que pasaba gran parte de la población por culpa de la escasez de alimentos en La Tierra, se sospechaba que éstos pudieran ser los últimos años que conociera el hombre. De ahí que como seguramente no habría más futuro que el inmediato, decidieron dar ese nombre al periodo acaecido desde La Erupción hasta la actualidad. Atrás quedaron sueños, proyectos y esperanzas. Una decadencia insolente burla de forma incesante a aquellos que vaticinaron glorias y conquistas más allá del manto azabache que cubre a nuestro planeta.
Labels: Zohn el heredero de La Tierra
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