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Zohntenniaght, aunque todo el que le conocía le llamaba simplemente Zohn, era un chico alegre, de avispada mirada pícara y nariz respingona. Aunque por estatura, podríamos decir que para su edad no destacaba, sí era cierto que una ancha espalda y un caminar con las piernas ligeramente arqueadas, lo hacían inconfundible para cualquiera que lo conociese. Empezó con un exhaustivo programa de entrenamiento desde que empezó a tener uso de razón, lo cual le había llevado desarrollar una potente condición física. No prestaba atención a las chicas de su edad, aunque ellas se fijaban a menudo en él. Unos cristalinos ojos azules hacían sonrojar a las chicas e intimidaban a muchos de los chicos de su edad. Pero él no era dado ni a inmiscuirse en problemas ajenos, ni a crearse los suyos propios, así que el interés que despertaba era temporal y a largo plazo podríamos decir que pasaba casi inadvertido.

Como cada semana, había acudido a desempeñar su labor, por así decirlo, junto al equipo local de Ironwall. Aunque él era aun joven como para ser parte del equipo, se encargaba de engrasar las botas, bruñir las armaduras y reparar los cascos (cuando se podía). Era la única forma que encontró para poder estar cerca del terreno de juego y no perderse detalle. De hecho, en la soledad de sus sueños, ansiaba convertirse en un auténtico guerrero del deporte local por excelencia, con la fuerza de un gigante y la decisión de una bestia. A menudo imaginaba que se enfundaba una coraza brillante hasta el extremo, con toda clase de púas y ganchos sobresaliendo en sus hombros, codos y espalda. Se veía calzando aquellas pesadas botas de acero, revestidas con malla de hilo de titanio y rematadas con púas y cuchillas capaces de atravesar las más resistentes de las corazas. En más de una ocasión, había visto luchadores con miembros amputados, o con graves heridas que o bien los dejaban impedidos, o bien acababan con sus vidas. En realidad, al ser el encargado del equipamiento, debía recuperar cada una de las costosas y significativas piezas, aunque para ello hubiera de quitárselas él mismo a los luchadores caídos. Estaba ya acostumbrado al hedor de la sangre caliente empapando sus manos. Había limpiado piel, carne, tripas y hasta ojos que se quedaban adheridos al frío metal punzante que cubría los increíblemente fuertes cuerpos de los jugadores. Así pues, la costumbre le había llevado a trivializar sobre el significado de la vida. Sólo había para él un futuro posible y ese era el de convertirse en un valeroso guerrero. Si no era eso, no quería nada más, así que la vida tenía poco valor. Si por el contrario, se convertía en luchador, no concebía muerte más gloriosa que la producida durante la contienda en el terreno de juego.

Aunque ciertamente, pueda parecernos extremadamente cruel, en realidad no se trataba más que del fruto de muchos años de involución – a mi parecer- de la raza humana. Lejos quedaron los años en los que nos preocupábamos los unos por los otros. Los tiempos de solidaridad y de lo que antaño se denominó conciencia social, dieron paso a una degeneración paulatina en la que la faz de la tierra se cubría constantemente por la sangre derramada, fuera de forma justificada o no. La sed de sangre de los hombres y las mujeres volvió a los orígenes de la raza. Tal vez la superpoblación ayudara. Tal vez simplemente regresábamos hacia atrás, pero la cuestión era que cuando alguien ya no servía para los propósitos de la mayoría, simplemente era exterminado. Pero lo peor no era que lo hicieran así, lo peor es que ya lo veían como algo normal.

Continuación en:
- Zohn, el heredero de La Tierra (2ª Parte).


6 Comments:

  1. Santi said...
    Me he quedado con ganas de leer la continuación! Así que ponte las pilas!!!! :P
    Achernar said...
    Mil Mundos de Fantasía:



    Hola:

    En mi blog hay un detalle para ti. Si quieres pasar a recogerlo…
    http://astrosideral.blogspot.com/
    Nada said...
    Una forma muy cruda de describir a alguien :)

    Un beso
    Vitalweb said...
    Bueno, bueno, otro frente abierto???

    Luego dices que estabas escaso de ideas!!!

    Alá, a otra que me engancho!!!
    Alex said...
    Santi: jejeje ya la tengo escrita! Sólo falta encontrar un huequecillo para poder subirla. XDD

    achernar: Gracias por pasarte! Voy a ver que tienes en tu blog! ole ole!

    nada: Es que a mi me gusta la carne poco hecha! XD
    Clementine said...
    Como siempre, derrochando imaginación por los cuatro costados.

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